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Jardin Vertical // Barbarela studio

El espacio público de una antigua Fábrica de Tabaco, reconvertida hace unos años en el Centro Cultural Las Cigarreras, contiene actualmente un jardín vertical pedagógico en Alicante, España. La propuesta, desarrollada por Barbarela Studio, propone una ruta educacional – transitable en altura – que muestra la vegetación nativa de la provincia. […]

//info: BARBARELA STUDIO

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El experimento solar de Aidan Dwyer

Historia de 

Al chaval le podía haber dado por ganar el concurso de poesía de su colegio, o por terminar de ordenar los colores del cubo de rubik, o incluso por ser el pichichi de los partidos del patio. Pero no. Él tenía que revolucionar la tecnología solar. La ciencia se quita el sombrero ante Aidan Dwyer, un prodigio de tan solo 13 años de edad que ha sido capaz de avanzar un paso de gigante en el aprovechamiento de las energías renovables.

Actualización: El experimento resultó ser menos ‘revolucionario’ de lo pensado. Amazings dedica un artículo en profundidad al caso.

El crío, natural de Nueva York, ha diseñado un nuevo prototipo de paneles solares que obtienen un rendimiento entre un 20 y un 50% superior al de los paneles que utilizamos actualmente. Para lograrlo, éste estudiante de séptimo curso observó y se inspiró en el crecimiento de las ramas de los árboles, de las cuáles descubrió que no crecían en direcciones aleatorias: “Estaba en las montañas de Catskill (Nueva York) cuando tuve un flash. De pronto me di cuenta de que la colocación de esas ramas respondía a un patrón seguido por el diseño de la naturaleza. No era una distribución casual”, relata Dwyer.

Al pequeño genio, en vez de darle por trepar, le picó la curiosidad de saber porqué esa colocación se repetía en cada árbol. Por qué la amplitud de los ángulos formados por las ramas siempre era la misma.

Así que tras echar unos cálculos, llegó a la conclusión de que la secuencia que tenían esas medidas se ajustaban a la teoría de la sucesión de Fibonacci, una serie de números descrita por el matemático italiano Leonardo de Pisa en el siglo XIII que explica multitud de distribuciones en elementos de la naturaleza. Aquel repetitivo hecho hizo intuir al infante cerebrito que el motivo que tenían aquellos vegetales para hacer eso no era otro que el mejor aprovechamiento de la luz.


El siguiente paso era probar su teoría. Dwyer construyó un pequeño árbol de PVC siguiendo el patrón de un roble con pequeños paneles solares en lugar de hojas. Junto a él colocó una célula solar convencional. Dejó ambos a la solana y… ¡Eureka!, su invento lograba un rendimiento un 50% superior al del panel plano. “La distribución de las ramas minimiza el tiempo de sombra al que se exponen las hojas y son capaces de captar luz incluso cuando el sol está a punto de ocultarse”, explica el inventor.

Su revolucionaria idea le compensó con el primer premio en el concurso de jóvenes talentos del Museo Americano de Historia Natural y una patente a la que probablemente le pueda dar una suculenta explotación.


Hasta ahora su diseño se ha convertido en el más efectivo en este campo, a excepción de los paneles solares planos dispuestos de un motor que los hace rotar al ritmo del movimiento del sol. Aunque estos últimos necesitan consumir parte de la energía que producen para hacer girar sus mecanismo, mientras que en el artefacto de Dwyer no existe ningún consumo.

El chaval, que considera que “la polución y la destrucción de recursos son los problemas más graves a  los que nos enfrentamos los humanos hoy en día”, no da la cima por alcanzada. Asegura que quiere avanzar en su investigación y ya está manos a la obra en el estudio de más especies de árboles y en la construcción de nuevos diseños de producción de energía renovable basándose en los patrones naturales.

“Existen muchos misterios que aún no conocemos ahí fuera. Hemos de saber cuáles son nuestros errores, los motivos por los que destruimos los recursos naturales, y solucionarlos usando la ciencia”, opina el treceañero.

La pregunta es: ¿En qué estaban pensando los científicos que usan ingentes cantidades de dinero para mejorar la efectividad de las energías renovables? En fin, cosas de niños.

//artículo: WWW.YOROKOBU.ES

//autor: 

 

 

 

Si Nueva York puede hacerlo, lo puede hacer cualquiera

Historia de 

Si queremos transformar nuestras ciudades en lugares más vivibles y menos contaminados, el ejemplo de Amsterdam o Copenhague ya no vale. Podemos aprender mucho de ellas pero ambas llevan desarrollando políticas urbanísticas consensuadas durante los últimos 50 años. Tiempo del que no disponemos el resto de ciudades si realmente queremos cambiar nuestro modelo de desarrollo.

Además, las dos siempre suscitan las mismas reacciones de los escépticos. “Son países pequeños y muy civilizados, eso nunca funcionará aquí” o “son ciudades muy planas y manejables. No se puede trasladar a ciudades con 10 millones de habitantes”.

Por eso necesitamos un ejemplo más complicado. Uno que por fin convenza a los escépticos de que es posible hacer ciudades más vivibles y sostenibles en cualquier lugar del mundo independientemente de su cultura.

Por suerte, ese ejemplo ya existe. Durante los últimos cuatro años, Nueva York ha puesto en marcha uno de los planes más ambiciosos en su historia que ha significado la implantación de cientos de kilómetros de carriles bicis, más espacio peatonalizado y un sistema renovado de autobuses exprés con el objetivo de hacer una ciudad más vivible.

Todo esto no hubiera sido posible sin Janette Sadik-Khan, consejera de transportes de Nueva York, que bajo la tutela del alcalde Bloomberg, ha trabajado incansablemente para hacer realidad esta visión.

La transformación todavía está en marcha pero ¿qué podemos aprender de la experiencia de Nueva York? Aquí algunas claves:

Un plan claro y visión a largo plazo:

En 4 años Sadik-Khan ha instalado más de 442 kilómetros de carriles bici. El objetivo, avalado por el alcalde Bloomberg, es que todos los neoyorquinos vivan a 10 minutos a pie de un espacio abierto de calidad.

Para conseguirlo han creado un programa de plazas para transformar espacios y aceras infrautilizadas. El departamento de transporte acepta propuestas de la comunidad de vecinos en cada barrio para proponer iniciativas e ideas para distintos lugares de la ciudad. “Estos planes consisten en crear plazas verdes, o un lugar para leer o disfrutar de un café en fracciones de calles que no son claves para mover el tráfico”, explicó Sadik-Khan en un artículo en LA Streets Blog.

Su trabajo no solo se limita a implantar carriles bici. Ya está trabajando en nuevo sistema de señalización para peatones en la ciudad, un sistema de software que permite a los ingenieros de tráfico ajustar los semáforos de forma remota, y un programa de alquiler de bicis públicos.

“Mientras que los edificios, parques e instituciones culturales de Nueva York reciben mucha atención, se dedica menos consideración al terreno más importante de una ciudad: sus calles y sus aceras que equiparan el 80% del espacio público de la ciudad”, dijo Janette Sadik-Khan en NYC’s Plaza Program.

Se necesitan líderes cualificados y con experiencia en el campo del urbanismo:

Sadik-Khan tiene todos esos requisitos. Fue CEO de Parsons Brinckerhoff, una de las compañías más importantes del mundo en el sector de infraestructura de transportes. “Su experiencia en el sector privado parece haberla enseñado que aportar resultados es más importante que intentar agradar a todo el mundo. Hasta los neoyorquinos más opuestos a sus medidas admiten que consigue lo que propone”, explica un perfil sobre ella escrito en Slate.

Apoyo y visión compartida con el alcalde de la ciudad:

Sadik-Khan ha contado con el apoyo casi incondicional del alcalde Michael Bloomberg, fundador del gigante periodístico Bloomberg. Un buen responsable de transporte no puede hacerlo sin el beneplácito de los que mandan.

Un afán por experimentar:

El departamento de transporte también ha dado vía libre para hacer experimentos implantando terrazas temporales en plazas de aparcamiento en la calle (vía Good).

“El concepto es sencillo: el espacio en la calle es limitado y valioso (…). El Ayuntamiento está evaluando si el mejor uso para el espacio en aceras pequeñas es aparcamiento para coches”.

Cada espacio se patrocina por negocios locales y, según el departamento de transporte, proporcionaron un incremento del 14% en ingresos para ellos. Sentarse en las sillas es gratuito y no requiere comprar una consumición.

El plan se inspiró en una iniciativa similar en San Francisco llamadaParklet, que lleva unos años convirtiendo plazas de aparcamientos en la calle en pequeños cafes y zonas verdes.

El departamento se ha involucrado de lleno, además en explorar nuevas formas de compartir coches. Desde octubre de 2010, más de 300 empleados han compartido 25 coches de la empresa Zipcar para realizar sus funciones durate el horario de 7 de la mañana a 6 de la tarde, según una noticia deSpringwise. No solo permite ahorrar costes, también ha ayudado al departamento a tener más claro cómo enfocar su estrategia al respecto. El objetivo final es que todos los trabajadores municipales de Nueva York utilicen empresas como Zipcar para moverse por la ciudad.

Cambiar el concepto de lo que significa ser consejero de transportes:

“Antes de que llegara Janette Sadik-Khan, el trabajo de ser consejera de transporte era bastante fácil: mantén el tráfico en movimiento”, explicaSlate.

Ahora la consejera de transportes busca un modelo más equitativo que tenga en cuenta las necesidades de todo el mundo. “Se trata de buscar el equilibrio. Un tercio de neoyorquinos caminan, otro tercio usa transporte público y el resto conduce. El espacio de la calle no está distribuido para reflejar eso”, explicó en una entrevista con Grist.

Una de las claves es mejorar la seguridad, algo que se ha conseguido reduciendo los límites de velocidad y haciendo carriles separados del tráfico. “No puedes animar a las personas a coger la bici si no se sienten seguras o  promover que más gente coja el autobús si piensan que las calles son peligrosas”.

No se necesitan grandes sumas de dinero:

“Hemos hecho buena parte de los cambios con tratamientos low cost. Pintando las plazas, plantando árboles, reutilizando espacios. Puedes hacer mucho sin grandes presupuestos. La gente está harta de esperar muchos años para ver cambios”.

Todos los proyectos que implanta se consultan con la comunidad de cada barrio:

Esto permite aumentar el apoyo popular a sus iniciativa y adaptarlo a las necesidades de cada barrio.

Prueba y error:

Muchos de los proyectos, como la peotanlización de Times Square o la creación de algunos carriles bici, se lanzaron de forma temporal para ver su impacto. Todos han tenido tan buena acogida que sus detractores no han podido paralizar su permanencia.

Rodéate de buenos consejeros:

Uno de los asesores de Sadik-Khan es Jan Gehl, uno de los principales artífices de la política urbanística de Copenhague y una referencia en estos temas con más de 40 años de experiencia.

Hay que estar preparado para hacer fente a los detractores:

Los medios de comunicación de Murdoch han buscado todo tipo de excusas para paralizar los planes de Sadik-Khan:

“¿Es Janette Sadik-Khan, la mujer de la bicicleta psicótica que lidera el departamento de transporte de la ciudad, una loca?, se preguntó Andrea Preyser en un artículo de opinion publicado en New York Post, una reacción típica del periódico a los planes de la consejera de transportes.

Estos medios se han empeñado en hablar de una guerra al coche en la ciudad.

A mediados de agosto, un juez desestimó una demanda de un grupo de residentes adinerados de Brooklyn contra la construcción de carriles bici en la zona de Prospect Park West, a pesar de que una encuesta realizada en diciembre reveló que un 70% de los residentes están a favor de su implantación. El caso se bloqueó debido a algunos tecnicismos legales pero demuestra que siempre habrá grupos de personas opuestas al plan. (Vía: The New York Times).

Luchar contra esas acusaciones no es complicado apoyado por datos racionales:

Lejos de existir una guerra contra los coches, según los cálculos de Streets Blog, solo un 0,5% del espacio total de calles ha sido asignado a carriles bici, peatones y autobuses durante los 4 años que lleva Sadik-Khan en su trabajo. Acallar la histeria de unos pocos no tiene por qué ser complicado dado que ella y su equipo están convencidos de que existe una mayoría silenciosa que apoya estas iniciativas.

Prepara buenos argumentos para tu defensa:

El trabajo de Sadik-Khan cuenta con muchos datos positivos a la hora de justificarlo. En algunas zonas de Nueva York, la fluidez del tráfico ha mejorado. Los negocios en las zonas peatonalizadas han reportado mayores ganancias y las muertes por causa del tráfico han bajado en un 20% en los últimos años son solo algunos de los datos positivos que juegan a favor de la consejera de transportes.

//artículo: WWW.YOROKOBU.ES
//autor: 


Apartamento nueve pisos construido de madera en nueve semanas por cuatro trabajadores

Waugh Thistleton KLH Stadhaus Londres foto exterior

Todas las fotos de Will Price a través de KLH

Hace tres años escribí sobre la torre de madera de Waugh Thistleton , lo que iba a ser el edificio más alto residencial de madera en el mundo. y Craig Liddell, director comercial de KLH Reino Unido y constructor del edificio habló en el Festival de Green Building en Toronto. El edificio es una mezcla extraordinaria de diseño y tecnología de la madera, totalmente invisible a la gente en su interior.

El edificio está hecho de paneles prefabricados de madera laminada (CLT), realizados en Austria de la madera cosechada de forma sostenible. Son fuertes, Craig dice que puede llegar hasta quince pisos. Son resistentes al fuego, a diferencia del acero, que no pierde su fuerza cuando se calienta. En caso de incendio, el carbón que se forma se convierte en aislante al fuego.

Waugh Thistleton KLH Stadhaus Londres balcón foto antes de

Los paneles están conectados con  ángulos y conectores patentados, aquí se puede ver un detalle balcón, con impermeabilización aplicada in situ después acabada la colocación de los paneles. La cantidad de residuos de todo el proceso constructivo podría caber en un cesto de basura.

Waugh Thistleton KLH Stadhaus Londres balcón foto después

Puede ser desafortunada la decisión de ocultar la madera al interior mostrando finalmente acabados convencionales de cartón yeso. Esto, para demostrar que un edificio de madera no tiene que diferir en cuanto a resultado de la construcción convencional.

Waugh Thistleton KLH Stadhaus Londres fotos de madera

Excepto que hay una gran diferencia: la fabricación de hormigón es un gran productor de dióxido de carbono, además de dejar importantes cicatrices en el paisaje y requiere cuatro veces más tiempo para construir. La madera es un recurso renovable y su uso en la construcción supone una diferencia de 306 toneladas de CO2 de dióxido de carbono eliminado de la atmósfera durante la vida útil del edificio.

Waugh Thistleton KLH Stadhaus Londres foto isometirc

En mi post de hace unos años pedir, de hormigón: ¿Puede ser verde? , un comentarista le respondió:

Concreto no es una sustancia benigna, pero no sé lo hecho por el hombre material, y nuestra realidad urbana y urbanización dicta que la usamos. Me encanta la madera, pero hay algunas estructuras que simplemente no se puede construir con palitos!

KLH y Waugh Thistleton demuestran que se puede hacer mucho más de lo que se cree. Con tanta madera de pino que se esta perdiendo en América del Norte a causa de la plaga de escarabajo, es una pena que no sea la solución dominante.

Una breve entrevista con Craig, en el que se le preguntó sobre el mercado norteamericano.

+fuente del artículo: www.treehugger.com
+traducción: www.aticoprimera.com

Combatiendo el calor en las grandes ciudades del mundo

Cuando llegan las olas de calor, Stuart Gaffin se considera muy afortunado. Un científico investigador asociado al Instituto de la Tierra en la Universidad de Colombia. Gaffin estudia con frecuencia las olas de calor. Hasta ahora, ha tratado de evitar una ola de calor mortal, tal como la de Chicago de 1995, o la ola de calor de París de 2003. Él vive en la ciudad de Nueva York y la peor ola de calor que recuerda aconteció cuando estaba en un área rural próxima. “Nosotros no teníamos aire acondicionado y fue una ola de calor muy adversa, llegando a los 42ºC”, recuerda. Se marchó del campo y volvió de nuevo a la ciudad donde le aguardaba su apartamento con aire acondicionado.

Irónicamente Gaffin también estudia lo que es conocido como la isla de calor urbana. Las ciudades experimentan temperaturas más calidas que las áreas rurales que las rodean y zonas suburbanas. Al salir del campo, sabía que se dirigía hacia un ambiente más cálido. El apartamento de Gaffin en Nueva York tiene aire acondicionado, pero “tenemos muchas comunidades pobres en esta ciudad con tasas bajas de equipos con aire acondicionado,”. “Y los apagones de electricidad causados por una oleada en la demanda durante las olas de calor pueden coger a cualquier persona desprevenida. El problema de la ola de calor es real y una de las razones primarias es la isla urbana de calor,” explica.


Imagen térmica de una gran ciudad de Auntie P/Flickr, biblioteca del Congreso. Photos.com, servicio del Parque Nacional, Photos.com.

Dos ideas hacen pensar a Gaffin seriamente sobre las islas urbanas de calor. Una tendencia es el aumento en el número de los habitantes de las ciudades. La mitad de la población del mundo —3 mil millones — vive en ciudades. En un par de décadas, serán 5 mil millones personas,”. En países en vías de desarrollo, las gentes emigran a menudo a las ciudades debido a faltas de cosechas, desastres naturales o conflictos armados, y no es porqué las ciudades tienen economías robustas capaces de apoyar a más gente. En las décadas que vienen, muchos nuevos habitantes de las ciudades serán desesperadamente pobres. Con poco acceso al aire acondicionado, a la refrigeración o a la asistencia médica, los pobres urbanos del mundo serán particularmente vulnerables a los peligros para la salud de las olas de calor.

La otra tendencia que se refiere Gaffin es el cambio del clima. Él no es ningún escéptico sobre el calentamiento global; acepta los resultados de la comunidad de científica de que la Tierra se está calentando debida, en gran parte, a la actividad humana. Pero incluso si los países pueden reducir sus emisiones de gases efecto invernadero, Gaffin sospecha que cierta cantidad de calentamiento adicional es inevitable. “Creo que la mitigación del calentamiento global es importante,” dice, “pero incluso con la mitigación, toda esta gente que vive en ciudades va a experimentar tal calentamiento.” De acuerdo con la investigación que él llevó a cabo para el Programa de Investigación del Cambio Global de los EE.UU., se espera que un clima más cálido empeore las olas de calor. “Ahora, tenemos un promedio de cerca de 14 días cada verano sobre lo 32ºC en Nueva York. En un par de décadas, podríamos experimentar unos 30 días o más,” afirmó.

“Así tenemos dos fuerzas actuando sobre las islas del calor— la urbana y el calentamiento global— Ambas se están reforzando y van a crear condiciones más cálidas para más de la mitad de la población del mundo,” Gaffin explicó. “¿Cómo hacemos las ciudades más habitables en el futuro?”.

En 2002, Gaffin y varios colegas trataron de precisar y contestar a esa pregunta para la ciudad más poblada de los EEUU: Nueva York. Para ayudar a los planificadores de la ciudad para hacerla más soportable con el calor, Gaffin y sus colegas primero tuvieron que considerar cómo las áreas urbanas calientan sus ambientes.

La piedra, el ladrillo, cristaleras y las superficies de asfalto son impermeables al agua y pueden atrapar el calor del sol. Las ciudades concentran no solamente tales superficies atrapadoras del calor, ellas también contienen otras fuentes propias de calor, tales como motores de vehículos y chimeneas, por citar algunos ejemplos. (Fotos cortesía de Photos.com).

Generando y destruyendo la isla de calor urbana

En una calurosa y soleada tarde, camine y encuentre un estacionamiento rodeado por la hierba. Ponga una mano en el asfalto y la otra en la hierba. Las mismas superficies de asfalto, de piedra, de ladrillo y de cemento, que no mantienen malas hierbas y agua, absorben la luz del sol y elevan las temperaturas localmente. Para hacer sitio a edificios y caminos, las ciudades eliminan la vegetación que, de otra manera, refrescarían sus alrededores evaporando el agua. Se suman a la mezcla los motores de los coches, el aire caliente de los acondicionadores de aire, los secadores de ropas, máquinas escabadoras, incluso chimeneas. Todas estas fuentes de calor trabajan juntas para elevar la temperatura de la ciudad. Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los EE.UU., un área urbana puede elevar la temperatura del aire hasta 6 º C más que las áreas suburbanas y rurales próximas.

Nueva York ha producido su propia isla urbana de calor durante más de un siglo. En el verano de 2002, Gaffin y sus colegas usaron datos de temperaturas basados en satélites, mapas de la cubierta de tierra y los datos del tiempo, junto con un modelo regional del clima para identificar las mejores estrategias para refrescar la ciudad. El equipo estimó cuánto se refrescaría la ciudad plantando árboles, sustituyendo superficies oscuras por otras más claras e instalando “cubiertas y techos verdes de vegetación.”

Estuardo Gaffin y sus colaboradores en la universidad de estado de Pennsylvania realizó experimentos controlados en el verano de 2003 de temperaturas, comparándolas en las azoteas cubiertas con vegetación con las temperaturas en las azoteas impermeables, oscuras. (Foto cortesía Stuart Gaffin.)

El equipo estudió la ciudad en su totalidad, y detectó así como seis “zonas cálidas” — que incluían Manhattan, Bronx, Queens y Brooklyn— donde las temperaturas cercanas al suelo eran más altas que el promedio de la ciudad. Cada área fue mantenida por Con Edison, la compañía local de energía, así que los científicos podrían comparar el uso de electricidad. Cada área también tenía espacios disponibles, de modo que las estrategias de mitigación, que el equipo consideraba, se pudieran modelar en el estudio y potencialmente ponerse en proyecto y en ejecución más tarde.

Gaffin y sus colegas usaron datos del satélite Landsat para acceder a la información del calor veraniego de la ciudad de Nueva York. La imagen superior muestra las temperaturas de la ciudad, zonas más frescas en azul y cálidas en amarillo. La imagen inferior muestra la vegetación, zonas verdes con densa vegetación y el beige indicando vegetación esparcida. Los mapas muestran una correlación entre las zonas de vegetación densa y zonas más frescas, y las zonas de escasa vegetación y temperaturas altas. Imágenes Landsat de la NASA tomadas el 14 de agosto de 2002 a las 10:30 a.m. (Mapas de Robert Simmon, usando datos del Programa Landsat).

El efecto urbano de la isla de calor es quizás más peligroso durante las olas de calor, cuando se eleva la demanda de aire acondicionado, así que el equipo está concentrado en recoger datos durante esos períodos. Aunque las definiciones de ola de calor varían, para el estudio 2002 el equipo estableció para ello que, por lo menos, se deberían dar tres días consecutivos con temperaturas máximas sobre los 32.2ºC en Central Park. Usando datos de Servicio Nacional de Meteorología, los investigadores identificaron tres olas de calor ese verano: 2-4 de julio, 28 de julio – 7 de agosto, y del 11 -18 agosto.

El 14 de agosto fue uno de los días más cálidos de la ola de calor del verano de Nueva York en 2002, siendo un buen día para tomar la temperatura de la ciudad. La medida de la temperatura de aceras, calles, parkings, azoteas, jardines y áreas arboladas en una ciudad entera no es una tarea fácil desde tierra, así que de los investigadores confiaron en la NASA para tomar la temperatura de la ciudad, usando los datos basados de los sensores infrarrojos termales de satélite recogidos desde Landsat de la NASA. Con una resolución espacial (nivel del detalle) de 60 metros por pixel de dato, Landsat ofreció un mapa detallado de la isla de calor de la ciudad de Nueva York, supliendo los datos de temperatura del Servicio Nacional que el equipo necesitaba.

Después de recoger medidas de la temperatura, Gaffin y sus colegas combinaron esas medidas con otros datos, incluyendo una base de datos de la cubierta de tierra de la ciudad. Específicamente, el equipo analizó por cuánto la ciudad — y en cada área más pequeña del estudio— estaba conformada por tipos de superficies y tejados impermeables, áreas de jardines, árboles y agua. Entonces los investigadores introdujeron estos datos en un modelo del clima. Desarrollado por la Universidad del Estado de Pennsylvania y el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica, este modelo, conocido como MM5, predice fenómenos atmosféricos regionales de circulación atmosférica.

Gaffin y sus colegas compararon los resultados del modelo con la temperatura observada y las condiciones atmosféricas en Nueva York para asegurar que sus predicciones eran exactas. Entonces corrieron el modelo partiendo con diversas condiciones iniciales, tales como una conversión de toda el área disponible de azoteas de la ciudad a superficies reflectoras de luz. El modelo predijo que una combinación de la zona forestal urbana y de las azoteas reflectantes podría reducir la temperatura total de Nueva York City al menos -0.67ºC. A las 3 P.M., cuando las temperaturas alcanzaban su pico, estas estrategias de mitigación podrían reducir la temperatura de Nueva York en -0.89ºC. Los resultados variaron para las áreas más pequeñas del estudio, pero para la mitad oeste de Manhattan se observó un aligeramiento mayor de la temperatura a lo largo del día de -0.94ºC, y en el sureste de Manhattan la reducción a las 3 P.M., era de -1.33ºC.

Durante el estudio de 2003 de Penn State, Gaffin y sus colaboradores midieron las temperaturas en azoteas verdes y oscuras. Ambas clases de azoteas se calentaron durante el día y se refrescaron durante la noche. Mientras que las azoteas oscuras se refrescaron levemente más durante la noche, sin embargo, se calentaron mucho más durante el día que las verdes. En su momento más cálido, las azoteas oscuras alcanzaron unos 70ºC, mientras que las azoteas verdes alcanzaron solamente cerca de los 40ºC. (Gráfico cortesía de Stuart Gaffin.)

Estas reducciones de la temperatura pueden que parezcan no muy llamativas, pero pueden realmente tener un impacto importante. El uso de potencia, explicó Gaffin, es muy sensible incluso a las variaciones leves de temperatura. “Si se nos acercamos a la disponibilidad de máxima energía en un punto de suministro, que es a menudo el caso en estas olas de calor del verano, cada grado puede suponer una diferencia significativa en la sobrecarga en la red y puede generar un apagón,” afirmó Gaffín. Así, cualquier cosa que refresque la ciudad, incluso un poco, podría facilitar las demandas energéticas y reducir los riesgos de un apagón.

La demanda de electricidad es muy sensible a la temperatura. Este gráfico muestra la demanda (en gigawatios por hora) frente a la temperatura (en grados Fahrenheit) en el estado de Nuevo York a finales de los 90. La demanda eléctrica es ligeramente más baja los fines de semanas y vacaciones (puntos azules) que durante el resto de los días de la semana (puntos rojos). La demanda se incrementa rápidamente por encima de los 60 º F, 15º C. (Gráfico adaptado de Rosenzweig et. al. 2001, basado en datos de Nueva York Power Pool y Itron, Inc.). Fuente NASA.

Gaffin encontró que la modelización era útil, aunque tenía algunas reservas. “ Mucho de los modelos [del clima regional] fueron diseñados originalmente para superficies naturales de la tierra, ” explicó. Para las ciudades, “tenemos que considerar los millares y los centenares de millares de geometrías de los edificios. Todavía está fuera de nuestro alcance cómo serán las reducciones de temperatura.” El estudio de 2002 proporcionó bastantes evidencias, sin embargo, no las suficientes como para permitir que Gaffin y sus colegas hicieran algunas recomendaciones para atenuar el calor.

Una estrategia especialmente eficaz de mitigación implicaba plantar árboles. Cada árbol, no solamente podía refrescar su área más cercana, podía también dar sombras en los edificios próximos. Gaffin y sus colegas estimaban que en el 17 por ciento de la superficie de ciudad se podría plantar árboles. También estimaron, sin embargo, que las reducciones más grandes de temperaturas podrían ser logradas tratando de hacer más “oscura” la ciudad de Nueva York, superficies impermeables tales como caminos y azoteas. Su valoración de la ciudad indicó que el 64 por ciento del área de la ciudad consistía en tales superficies.

Cerca del 14 por ciento del área superficial impermeable de Nueva York consiste en tejados, la mayoría de ellos oscuros, superficies generadoras de calor, típicamente de alquitrán y cubierto a veces con grava. “El tejado es un horno en verano, alcanzando los 70ºC,” Gaffin explicó. “Así que, refrescando las azoteas es como apagar un horno encendido.” Apagando el horno que cubre gran parte de la ciudad, Nueva York podría refrescarse considerablemente. Dos opciones existen para cambiar una azotea de alquitrán en algo más fresco: una superficie más reflectora de la luz y vegetación.

Blancos versus Verdes

Cualquier persona que ha planeado pasar horas afuera en un día caluroso y soleado ha oído probablemente el consejo de usar colores ligeros. Los colores pálidos reflejan mucho la luz del sol, manteniendo el vestido fresco. Igual es cierto para los edificios. Gaffin y sus colegas presentaron los resultados de su estudio 2002 de la ola de calor de Nueva York en una reunión de la ciencia en enero de 2006, y en aquella época, él consideraba a las azoteas blancas la estrategia ganadora. Antes de abril de 2006, sin embargo, él había cambiado de opinión.

El estudio en Nueva York confirmó que los tejados blancos —generalmente hechos con una cubierta fina y ligera — absorbían mucho menos la energía del sol que las azoteas de asfalto y que eran bastante baratos y fáciles instalar. Pero aunque las superficies blancas pueden ser más frescas que superficies oscuras, todavía atrapan calor. “Sólo con ir alrededor de tu vecindario, podrás observarlo. Pienso que encontrarás que las superficies urbanas blanquecinas siguen siendo más cálidas en verano si las comparas con las que poseen plantas,” Gaffin comentó. Lo que es peor, ambientes urbanos donde las azoteas son blancas se ponen sucias más rápidamente,” reduciendo su capacidad de reflejar la luz del sol. Incluso cuando se mantienen limpias, los tejados blancos causan problemas. En el reflejo de la luz del sol, pueden despedir mucha energía a los edificios próximos, calentando el área más inmediata y cercana. “Realmente no se ha eliminado la luz de la ciudad,” dijo. Y en el invierno, las azoteas de colores claros pueden refrescar los edificios innecesariamente, con el aumento de la calefacción que eso exige.

Las azoteas de color claro tienen otra desventaja para Gaffin. Mientras que investigaba las opciones de la mitigación del calor en la isla urbana, llegó a darse cuenta de otro tema que causa que algunas ciudades tengan problemas y dificultades: la escorrentía de las aguas de las tormentas. El propósito del asfalto es crear una superficie impermeable para mantener alejada al agua. Desafortunadamente, el agua que no pueda ser absorbida por las azoteas, carreteras, calles y caminos tiene que ir a alguna parte.

Las azoteas verdes pueden extenderse en complejidad desde una capa fina de suelo y de plantas a un jardín más elaborado de tejados con árboles y arbustos. Las azoteas más elaboradas dan lugar a mayores cargas estructurales en edificios y requieren más mantenimiento, así que el planeamiento y ponerlos en ejecución son procesos más complicados. Esta foto muestra un jardín – azotea verde del Solaire en Battery Park City en Nueva York. (Photo Copyright © birdw0rks/Simon Bird and the Albanese Organization.)

Para tratar con la escorrentía de las lluvias intensas, las ciudades tienen alcantarillas, pero muchas ciudades utilizan los mismos sistemas para gestionar el desbordamiento de las aguas de la lluvia y el agua de los servicios, cuartos de baños, etc. Las lluvias intensas pueden desbordar estos sistemas, llevando las aguas residuales crudas a los canales. “Esa es la fuente principal de patógenos en el puerto de Nueva York. Es un problema importante en Europa. Se ha acuñado un término para este problema paralelo al de la isla de calor urbana. Se llama “la isla de escorrentía urbana.” Las azoteas de color claro pueden absorber menos la energía del sol que las azoteas oscuras, pero no hacen nada atenuar la salida.

“Ahora no soy un defensor de las azoteas blancas” Gaffin concluye. “Comencé esta línea de investigación pensando que sería lo mejor. Pero acabé esta investigación pensando que esta sería una opción secundaria.”

Gaffin promovería alguna otra solución que tratara el calor urbano y la escorrentía urbana. Si las ciudades tienen mucho sitio para más árboles adicionales y si las azoteas de color claro reducen solamente parcialmente el calor urbano y de ninguna manera reducen la salida, sigue habiendo una opción: azoteas cubiertas de vegetación.

Mientras que Gaffin y sus colegas emprendieron el estudio de Nueva York en 2002, los experimentos estaban ya en curso en la Universidad del Estado de Pennsylvania para determinar las capacidades refrescantes de las azoteas cubiertas con vegetación. En 2003, Gaffin trabajó con los investigadores del Estado de Penn para comparar las temperaturas de las azoteas plantadas con Sedum spurium con las azoteas oscuras estándares.

Sedum es una planta del desierto con sistemas de raíces poco profundas. Estas plantas pueden tolerar períodos largos de sequía. Son plantas verdes, de aspecto y tacto agradable,” comentó Gaffin. En el sudoeste americano árido, esta planta de la familia de los cactus es una opción popular para ajardinar aquellas zonas donde se trata de reducir al mínimo el uso del agua en céspedes.

El spurium de Sedum es una planta adaptada a las sequías, usada a menudo para las azoteas verdes de bajo mantenimiento. (Foto copyright © G. A. Cooper de la base de datos de USDA-NRCS PLANTA .)

Durante su proyecto del jardín en tejado, Gaffin y el equipo del Estado de Penn encontraron que las temperaturas máximas en las azoteas plantadas con Sedum eran de 30 grados más bajas que las temperaturas en las azoteas estándares. También encontraron que las plantas de Sedum eran de bajo mantenimiento y prosperaban sin riego suplementario.

A pesar de la confianza de Gaffin en las azoteas verdes, él sabe que su puesta en práctica podría ser complicada. “Mucha gente piensa que las azoteas verdes pueden causar problemas, que pueden caerse a la calle, salir volando y durar muy poco” afirmó, “ pero todo lo contrario”. Hay azoteas [verdes] en Europa que duran 30, 40, 50 años o más.” La longevidad, sin embargo, tiene en un precio. “Gastamos mucho tiempo y dinero en las azoteas verdes. Son costosas y estamos intentando ver cómo reducir los costes. Parte del problema es que no tenemos una industria madura aquí en los Estados Unidos. Todavía es un tipo de construcción algo especializada.”

Las buenas azoteas cubiertas de vegetación poseen típicamente las siguientes capas: una membrana impermeable en el fondo, una capa de materiales de drenaje, una capa filtro y repulsivo de las raíces, suelo de peso ligero para un crecimiento medio y, finalmente, las plantas. Comparado con las azoteas estándares, las azoteas verdes tienen más masa, pero unos sistemas finos de espesor de solamente 7.5 a 10 centímetros son suficientes. Cuando se saturan con agua de lluvia, pueden crear una carga adicional de 1.197 pascales (cerca de 25 libras por pie cuadrado) que es, a menudo, factible para muchos edificios de la ciudad. Evaporando la humedad, las plantas lanzan calor sin elevar las temperaturas locales. Asimismo, las plantas y el suelo se empapan por la precipitación como una esponja en vez de dejarla salir libremente por la superficie.

Los tejados con vegetación podrían mitigar en parte los efectos de las islas de calor y escorrentía urbana. El agua, que de otra forma correría y se perdería, sería retenida por estos jardines en las azoteas. (Imagen Copyright © American Wick Drain Corporation.)

Si las azoteas verdes proporcionan una solución para las islas de color y escorrentía, pueden necesitar una puesta en ejecución diferente en diversos lugares. Los experimentos en Pennsylvania demostraron que Sedum podría prosperar sin irrigación, pero Pennsylvania es más húmeda y lluviosa que otras partes del mundo. Los lugares como África sub-saharina y el noroeste de China son vulnerables a las sequías severas y prolongadas. Incluso los jardines en el sudoeste americano pasarían dificultades.

Panayoti Kelaidis, horticultor, es el director de los Jardines Botánicos de Denver. Como Gaffin, él admira el concepto azoteas verdes y al Sedum, que es tolerante a la sequía. Pero Kelaidis duda que las azoteas verdes puedan tener éxito en un clima árido sin riego suplementario. Cambiar a plantas menos sedientas no solucionaría necesariamente el problema. “Algunas plantas toman incluso menos agua que el Sedum, y crecen en ambientes más duros. Podrían crecer prácticamente en la superficie de la luna,” dice Kelaidis. Tales plantas responden a las sequías prolongadas. “La desventaja es que su actividad biológica es mínima cuando están inactivas, no siendo mejor que el propio asfalto.” Esto no significa que él piense que estas azoteas verdes no tengan futuro, pero cree que algunos sistemas de irrigación serían requeridos. “La irrigación modesta funcionaría, incluso con apenas una niebla, sería bastante.”

Así, en los climas más secos, la azotea verde ideal podía requerir un sistema de irrigación y el costo de estas azoteas para su ejecución puede retardar su llegada y adopción. Pero mientras las temperaturas se elevan, los tejados verdes potencialmente refrescarían las ciudades y permanecería atractiva la idea.

Las cifras recientes de las olas de calor muestran la gravedad de las temperaturas que van elevándose. La ola de calor de Chicago de 1995 mató a más de 700 vidas. El verano europeo de 2003 fue muy cálido y se llevó entre 22.000 y 45.000 vidas. ¿“Puede el aire condicionado suavizar estas olas de calor?. No siempre, ” Gaffin afirma. ¿“Cómo podemos refrescar nuestras ciudades? No hay muchas estrategias que podemos elegir. Pero la opción de los tejados verdes parece una gran manera de aliviar estos problemas.”

+referencias:

• Gaffin, S., Rosenzweig, C., Parshall, L., Beattie, D., Berghage, R., O’Keefe, G., and Braman, D. (2005) Energy balance modeling applied to a comparison of white and green roof cooling efficiency. Presentation at Greening Rooftops for Sustainable Communities, Third Annual International Conference, May 6, 2005, Washington, D.C.
• Gaffin, S., Rosenzweig, C., Parshall, L., Eichenbaum-Pikser, J., Greenbaum, A., Blake, R., Beattie, D., Berghage, R. (2006) Quantifying evaporative cooling from green roofs and comparison to other land surfaces. Presentation at Boston Green Roof Annual Conference, May 11, 2006, Boston, Massachusetts.
• Marshall, J. (2005) Megacity, mega mess. Nature. 437: 312-314.
• Meehl, G.A., and Tebaldi, C. (2004) More intense, more frequent, and longer lasting heat waves in the 21st century. Science. 305:994-997.
• Patz, J.A., Campbell-Lendrum, D., Holloway, T., and Foley, J.A. (2005) Impact of regional climate change on human health. Nature. 438: 310-317.
• Rosenzweig, C., Solecki, W., Parshall, L., Gaffin, S., Lynn, B., Goldberg, R., Cox, J., and Hodges, S. (2006) Mitigating New York City’s heat island with urban forestry, living roofs, and light surfaces. (PDF document, 108 KB) Presentation at 86th American Meteorological Society Annual Meeting, January 31, 2006, Atlanta, Georgia.
• Rosenzweig, C., and Solecki, W.D. (Eds.) (2001) Climate Change and a Global City: The Potential Consequences of Climate Variability and Change – Metro East Coast, Report for the U.S. Global Change Research Program, National Assessment of the Potential Consequences of Climate Variability and Change for the United States. Columbia Earth Institute, New York.
• Keeping New York City “cool” is the job of NASA’s “heat seekers” (2006) from NASA Goddard Institute for Space Studies. Accessed July 31, 2006.
• Metro East Coast Assessment (2001) from Center for Climate Systems Research Climate Impacts Group. Accessed July 31, 2006.
• The challenges facing an urban world from the BBC. Accessed June 20, 2006.
• Report reveals global slum crisis from the BBC. Accessed June 20, 2006.
• Heat island effect from the U.S. Environmental Protection Agency. Accessed June 20, 2006.
• MM5 Community Model from the National Center for Atmospheric Research and the UCAR Office of Programs. Accessed June 22, 2006.
• Green roofs from Pennsylvania State University. Accessed July 3, 2006.
Earth Pledge. Accessed July 31, 2006.

+fuente del artículo: www.earthobservatory.nasa.gov

La nueva arquitectura será sostenible, o no será

El FAD organiza una semana en la que “repensar, reutilizar y renovar” propuestas que garanticen un urbanismo diferente

Imagen del edificio Mediatic, que se visitará durante las jornadas | Iwan Ban / Arquiset
 

Desde el 29 de septiembre, y hasta el al 6 de octubre, el FAD organiza una semana de conferencias, exposiciones, y rutas, entre otras actividades, que pretenden reflexionar sobre la sostenibilidad como valor irrenunciable en la nueva arquitectura.

El simposio Arquinset, así, se desarrolla bajo el lema “Repensar, reutilizar y renovar”, y quiere fomentar la reflexión y el debate en torno a cómo pensamos y vivimos nuestras ciudades. De esta manera, las jornadas se inauguran con la conferencia El ventilador, una suerte de homenaje a la canción de Gato Pérez, que impartirán los arquitectos Coque Claret y Daniel Calatayud, co-autores del libro 34 kg de CO2 .

Por otra parte, el miércoles 5 de octubre, tendrá lugar la mesa titulada La sostenibilidad de los edificios. Más de 20 especialistas invitados discutirán sobre cómo el término se ha banalizado, siendo utilizado para describir prácticamente cualquier actitud. “Hoy todo el mundo puede afirmar, sin necesidad de demostrarlo, que una actividad, empresa, producto o edificio es sostenible”, denuncian los organizadores.

Arquinset quiere, pues, introducir rigor a la hora de hablar de sostenibilidad “ya que afecta a un amplio abanico de medidas respecto de la energía, los recursos, los residuos, la salud, la eficiencia económica y la participación social”. La tesis principal de los responsables de las jornadas es que la sostenibilidad se puede pesar, medir y comparar. Por ello, las herramientas de certificación centrarán parte del debate.

Uno de los muchos atractivos del simposio es la reivindicación de “una cuarta pata” al territorio de lo sostenible. Se suele hablar de tres: la ambiental, la social y la económica, pero desde Arquinset quieren añadir la cultural; “el elemento que liga los otros tres factores. Sin cambiar nuestra visión del mundo no podremos avanzar”.

En esta línea de trabajo, los organizadores afirman que “no basta con poner unas placas solares, ni un producto innovador”. La sostenibilidad es un concepto holístico – nos dicen – que implica “un cambio radical de hábitos”. La nueva arquitectura será sostenible, o no será.

Albert Lladó

+fuente del artículo: www.lavanguardia.com

Pod Chair // Benjamin Hubert

Pod Chair es una silla de gran privacidad, ideal para zonas de descanso, en oficinas o en residencial. La ergonomía de la silla permite al usuario trabajar cómodamente, relajado y separado de la prisa y el alboroto de la vida cotidiana. Es casi una pequeña habitación dentro de otra, donde el perímetro rodea la cabeza del usuario. La cáscara del asiento es la forma más grande producida utilizando la tecnología de presionado de fieltro PET. Este fieltro permite una estética distintiva y aporta unas propiedades acústicas amortiguadoras que aumentan la sensación de privacidad. Además, todo el diseño es amable con el medio ambiente.  Tanto por su material a base de botellas de plástico recicladas como por el hecho de que ésta es apilable y por lo tanto fácil de almacenar y transportar.

//fuente del artículo: www.devorm.nl
//info: www.benjaminhubert.co.uk / www.devorm.nl