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Compartir, coordinar, cooperar, colaborar

por ANDRES SCHUSCHNY

La época actual nos impone reflexionar sobre los alcances e implicancias de la acción mancomunada. ¿Qué duda cabe de ello? La web 2.0, los medios sociales, las redes, etc. despertaron un deseo atávico en cada uno de nosotros quienes a diario intercambiamos enlaces con información, opiniones y reflexiones realizadas en clave de 140 caracteres (via Twitter) o post de todas las extensiones y temáticas posibles en cuanto medio y redes sociales tenemos a disposición.

Hoy en día, mucho del discurso 2.0 tiende a confundir palabras como compartir, la coordinación, la cooperación y la colaboración, términos estos que quedan sobresimplificados y amalgamados al amparo de las nuevas formas de comunicación que tenemos a nuestro alcance. Pero ojo al piojo, pues puede haber grandes diferencias entre los significados y sentidos de estos términos. Es por eso que, a mi humilde entender es importante reflexionar sobre las diferencias que pueden existir entre ellos para dar luz sobre los ámbitos y alcances que cada uno de estos conceptos posee.

Compartir

Supone un cierto sesgo hacia la pasividad. Para compartir no es necesario actuar. Uno puede compartir sin siquiera saberlo, tal es lo que sucede con los directorios que abrimos al universo P2P. Es desde esos directorios donde ponemos los archivos que deseamos ofrecer al ciberespacio por reciprocidad y deseo de amplificar el poder del ancho de banda de las redes P2P. A lo sumo, compartir puede suponer el envió, en calidad de infomediario, de contenidos ya trabajados o producidos por uno mismo o por otros, cuyo costo hundido ya fue solventado y cuyo destino es irrelevante para quién media. Es por eso que el acto de compartir se realiza en el escenario o contexto estocástico en el que prima la aleatoriedad o la ignorancia
del mediador.

 

Coordinar

Cuando se debe realizar determinada acción o tarea concreta en la que las relaciones de causa y efecto son bien conocidas estamos en presencia de un contexto simple. Toda vez que para realizar esa labor se necesite la participación de varias personas, esta deberán ser coordinadas de alguna forma. Por lo tanto, la coordinación es un comportamiento colectivo mancomunado que opera en sistemas simples. Véase la figura (que es una adaptación de un slide una de mis presentaciones del curso de planificación estratégica).

 

Cooperar

Cuando todavía hay relaciones de causa y efecto que, a pesar de estar distanciadas en tiempo y espacio, pueden ser plenamente conceptualizadas, aunque requieran cierto esfuerzo en su elaboración es posible obtener una gama de respuestas y acciones posibles. Entramos en el reino de los expertos, donde la cooperación se torna en una herramienta eficaz. Es decir que la cooperación tendría su ámbito de acción en aquellos problemas claramente definidos (aunque complicados) y cuyo objetivo final contundentemente claro aunque se requiere del la ayuda de otros para alcanzarlo.

 

Colaborar

Así pues, la colaboración correspondería al ámbito en el que la cuestión a considerar es compleja o caótica (y en cierta forma débilmente definida). En un sistema complejo las relaciones de causa y los efectos que son tan intrincadas y entrelazadas que las cosas sólo tienen sentido en retrospectiva.

Un sistema complejo o caótico tiene ciertamente bases determinísticas, sin que por ello, el azar, particularmente el surgido de las intencionalidades múltiples también participe. Sin embargo, puede ser impredecible y puede escaparse el detalle de su dinámica y evolución. Con todo es posible identificar en ello, patrones, comportamientos emergentes y principios de organización intrínseca. Postulo pues que para diseñar, gestionar y aplicar un orden complejo requiere de la acción de colaborar, ya que, independientemente de las horas que destinemos al análisis, no sabremos ni podremos trabajar un sistema complejo o caótico desde la dirección del detalle.

¿Qué es entonces la colaboración? Es cuando un grupo de personas se reúnen, sea real o virtualmente, e, impulsadas por el mutuo interés, de manera constructiva se vuelcan a explorar nuevas posibilidades a ser creadas en un contexto complejo, algo que no podrían hacer de otra forma, por cuenta propia o coordinando o convocando a otros a cooperar. Un factor importantísimo en toda iniciativa colaborativa es entonces el del mutuo interés por alcanzar alguna meta o logro común y la motivación de cada uno que se potencia en la acción colaborativa. Es a partir de esta energía motivacional que empresas como Google han institucionalizado la colaboración permitiendo que sus empleados participen en un 20% de su tiempo en proyectos en los que desean participar, más allá de sus propias responsabilidades establecidas.

La colaboración funciona bien para situaciones complejas porque el estilo de trabajar colaborativamente coincide con la naturaleza extendida y emergente de las cuestiones que se plantean es tales situaciones complejas. La complejidad es imprevisible. La colaboración también, pero además es adaptable. La complejidad es desordenada y diversa. La colaboración convoca a la diversidad y la creatividad de las personas que improvisan e innovan.Eso sí, la colaboración será virtuosa, cuando el conocimiento y la información se comparten y cuando los nodos participantes esten internamente coordinados y los subsistemas intervinientes cooperen entre sí. En tal sentido, es posible establecer una relación holonómica entre el compartir, coordinar, cooperar y el colaborar.

La colaboración no es el mejor enfoque para toda situación, no es la panacea. Es cuando las cosas son realmente complejas que la colaboración es más eficaz. Aunque, en un mundo cada vez más conectado, más hiperacelerado y movil lo que tiende a primar es la complejidad. Es por eso que la colaboración tiene cada vez más un rol proponderante en las relaciones y acciones que toda organización debería internalizar.

Luego de este análisis pareciera que, si bien los términos, pudieran estar relacionados, lo único que poseen en común es que empiezan con “C”.

//autor: ANDRES SCHUSCHNY

//fuente: WWW.HUMANISMOYCONECTIVIDAD.WORDPRESS.COM

La nueva arquitectura será sostenible, o no será

El FAD organiza una semana en la que “repensar, reutilizar y renovar” propuestas que garanticen un urbanismo diferente

Imagen del edificio Mediatic, que se visitará durante las jornadas | Iwan Ban / Arquiset
 

Desde el 29 de septiembre, y hasta el al 6 de octubre, el FAD organiza una semana de conferencias, exposiciones, y rutas, entre otras actividades, que pretenden reflexionar sobre la sostenibilidad como valor irrenunciable en la nueva arquitectura.

El simposio Arquinset, así, se desarrolla bajo el lema “Repensar, reutilizar y renovar”, y quiere fomentar la reflexión y el debate en torno a cómo pensamos y vivimos nuestras ciudades. De esta manera, las jornadas se inauguran con la conferencia El ventilador, una suerte de homenaje a la canción de Gato Pérez, que impartirán los arquitectos Coque Claret y Daniel Calatayud, co-autores del libro 34 kg de CO2 .

Por otra parte, el miércoles 5 de octubre, tendrá lugar la mesa titulada La sostenibilidad de los edificios. Más de 20 especialistas invitados discutirán sobre cómo el término se ha banalizado, siendo utilizado para describir prácticamente cualquier actitud. “Hoy todo el mundo puede afirmar, sin necesidad de demostrarlo, que una actividad, empresa, producto o edificio es sostenible”, denuncian los organizadores.

Arquinset quiere, pues, introducir rigor a la hora de hablar de sostenibilidad “ya que afecta a un amplio abanico de medidas respecto de la energía, los recursos, los residuos, la salud, la eficiencia económica y la participación social”. La tesis principal de los responsables de las jornadas es que la sostenibilidad se puede pesar, medir y comparar. Por ello, las herramientas de certificación centrarán parte del debate.

Uno de los muchos atractivos del simposio es la reivindicación de “una cuarta pata” al territorio de lo sostenible. Se suele hablar de tres: la ambiental, la social y la económica, pero desde Arquinset quieren añadir la cultural; “el elemento que liga los otros tres factores. Sin cambiar nuestra visión del mundo no podremos avanzar”.

En esta línea de trabajo, los organizadores afirman que “no basta con poner unas placas solares, ni un producto innovador”. La sostenibilidad es un concepto holístico – nos dicen – que implica “un cambio radical de hábitos”. La nueva arquitectura será sostenible, o no será.

Albert Lladó

+fuente del artículo: www.lavanguardia.com